Partimos
del objetivo de que nosotros, futuros docentes, tenemos la necesidad
imperante de comprender los propósitos
de la enseñanza de español en la educación básica, particularmente los de
Educación Secundaria. Esto con el fin de darle sentido y propósito a nuestra
labor docente. A partir de este objetivo generamos una compleja vinculación
entre las actividades propuestas en la Situación Didáctica y nuestro propio
desarrollo educativo.
Un
objetivo más fue el de reconocer los rasgos esenciales del enfoque de enseñanza
del español en la educación básica, pues funciona como el eje que guiará
nuestra práctica. La forma en cómo funciona el método y se generan los
resultados.
Así
pues, analizamos y reflexionamos las semejanzas y las diferencias existentes
entre los Planes de Estudio 2006 y 2011 mediante un cuadro un comparativo.
Podemos decir que la Propuesta Curricular
ha cambiado: En el plan de estudios 2006 se planteaba que el uso de ambientes
colaborativos y desafiantes promovía la convivencia y el aprendizaje. Mientras
que el 2011 plantea el desarrollo armónico e integral del individuo y la
comunidad a través del desarrollo de los estándares de aprendizaje, para que el
alumno aprenda a aprender, aprenda para la vida y a lo largo de toda la vida.
Además, en el 2011 se hace alusión al trabajo docente mediante la planificación
para potenciar el aprendizaje.
Existen
también semejanzas en la Propuesta Curricular como lo son el énfasis en el
desarrollo de competencias y de aprendizajes esperados. En el Plan 2011,
además, se hace también énfasis en el desarrollo de estándares curriculares.
Hay
un cambio en la organización del Mapa Curricular. En el Plan 2006 los espacios
de formación están organizados de la siguiente forma jerárquica: Formación
General y contenidos comunes- Asignatura estatal- Orientación y Tutoría.
Mientras que en el Plan 2011 hay una organización horizontal que consta de:
Secuencia y gradualidad de las asignaturas. Y existe una organización vertical,
que son los periodos escolares, indica progresión de los estándares
curriculares de español, matemáticas, segunda lengua y las habilidades
digitales.
En
ambos planes se manejan competencias para la vida, siendo en el Plan 2011 el
desarrollo de las mismas el principal objetivo. En ambas son conceptualizadas
como aquella movilización de todos los componentes (conocimientos, habilidades,
actitudes y valores) hacia la consecución de objetivos concretos en contextos
específicos. Se plantean cinco Competencias
para la vida:
·
Competencias para el aprendizaje permanente.
·
Competencias para el manejo de la
información.
·
Competencias para el manejo de situaciones.
·
Competencias para la convivencia.
·
Competencias para la vida en sociedad.
También
hay otra conceptualización de los Aprendizajes Esperados en el Plan 2011, pues
ahora se consideran como indicadores de logro que determinan lo que se espera
de cada alumno en términos de saber, saber hacer y saber ser.
Finalmente
llegamos a ciertos planteamientos derivados del Plan 2011:
·
Que la articulación de la Educación Básica es
el inicio de una transformación que generará una escuela centrada en el logro
educativo que atenderá a las necesidades específicas del aprendizaje.
·
Que la transversalidad implícita y explícita
de los distintos campos disciplinarios queda plasmada en los contenidos y,
respectivamente, en las secuencias de las distintas asignaturas.
A
manera de resumen, elaboramos una presentación en PowerPoint en donde expusimos
los ajustes que se hicieron entre los planes 2006 y 2011, entre ellos: Los
niveles que articulan, lo que se mantiene, lo que se incorpora, las
modificaciones curriculares, la estructura de los programas, los ámbitos, y los
temas de reflexión.
Después
vino el análisis de las Prácticas Sociales. Reflexionamos la articulación entre
las prácticas de Primaria (1er a 6to grado) y las de Secundaria (1er a 3er
grado) pues éstas observan un desarrollo progresivo en su naturaleza y en su
funcionalidad. De ellas se espera que los alumnos participen de manera eficaz
en la vida escolar y en la sociedad. Tienen como punto de articulación el
propio lenguaje y se caracterizan por tener un propósito comunicativo; el cual determinan las necesidades e intereses de los
individuos y la sociedad.
¿Por
qué, entonces, es tan importante conocerlos? Justamente porque éstas recuperan
la lengua oral y escrita de forma muy próxima a cómo se desarrolla y se emplea
en la vida cotidiana de los alumnos, lo que le da un sentido más concreto y
práctico a la enseñanza. Además, incrementan el conocimiento y uso del lenguaje
para poder mediar entre las relaciones sociales. En síntesis, enriquecen la
manera de aprender en la escuela.
Una
vez hecho este análisis, identificamos la práctica social correspondiente a
nuestro proyecto didáctico que es: Escribir una autobiografía y elaborar una línea del tiempo.
Contando
con ella, y con los propósitos, aprendizajes esperados, competencias a
desarrollar, ámbitos y tipo de texto, consolidamos el marco teórico de nuestro
proyecto.
Seguía,
entonces, la metodología del trabajo por proyectos didácticos. ¿Qué son? ¿Cómo
trabajarlos?¿Cuáles son sus ventajas? Todas estas incógnitas se resolvieron
mediante el análisis, la reflexión y la socialización de la información de esta
metodología.
Así
pues, recuperamos de una lectura, “La planificación de proyectos” de María
Laura Galaburri, los elementos y las particularidades del trabajo por
proyectos. A
saber:
·
Un proyecto implica la articulación de un
conjunto de actividades diversas.
·
La elaboración del proyecto debe tener un fin
objetivo y específico. Un producto tangible que refleje el proceso en el que se
realizó tal proyecto.
·
El proyecto generaliza y prioriza los
objetivos de los alumnos y del maestro en uno solo. Tiene coordinación y
cooperación constante.
·
Las propuestas de resolución son compartidas
y mejoradas. (Véase
Anexo “Sesión 5: La planificación de Proyectos”, para una mejor comprensión del
trabajo por proyectos didácticos).
Y
uno de los aspectos más importantes para generar un proyecto, es el hecho de
que necesita una práctica social de referencia, que se pretende enseñar.
Ya
habíamos determinado que la práctica social de nuestro proyecto es la de
“Escribir una autobiografía y elaborar una línea de tiempo”, de tal forma que
podíamos ya elaborar un formato de planeación por proyecto considerando todos
los elementos necesarios.
Había,
entonces, un pequeño cuestionario que surgía como punto de reflexión y que
permitiría mantener el sentido de nuestro proyecto. ¿Había en realidad un
producto tangible en nuestro proyecto? Sí, que es una exposición de líneas de
tiempo y de relatos autobiográficos (nótese la guía constante de nuestra
práctica social). ¿El tiempo es suficiente? De esto no podemos precisar una
respuesta correcta y mucho menos absoluta, pues el proyecto, para que sea
efectivo, debe ser antes aplicado a un grupo en específico, con sus
particularidades y sus adecuaciones. Sin embargo, considerando las actividades
y las producciones de cada sesión de manera aislada, sí podemos aventurar el
hecho de que el tiempo estimado corresponde con el tiempo disponible para la
realización del proyecto. Por aislado nos referimos a la falta de un grupo
específico o de características definidas de algún modelo de alumnos. En
conclusión, el tiempo alcanza hipotéticamente.
Había
entonces una pregunta más que decía: ¿Las acciones son coherentes, los
propósitos son coherentes con el perfil de egreso? A esto llegamos a la
conclusión de que el Plan 2011 articula de forma armónica los distintos
elementos que componen la estructura de los contenidos de Educación Básica, por
lo que sí existe una coherencia explícita entre las actividades del proyecto
con distintos rasgos del Perfil de Egreso de la Educación Básica. Un
articulador importante es el de la Práctica Social, pues es donde se ven
reflejada la actividad escolar en la sociedad en donde el alumno se
desenvuelve. En particular, y acorde con nuestra práctica social específica,
destacamos el de:
·
“Utiliza
el lenguaje materno, oral y escrito para comunicarse con claridad y fluidez, e
interactuar en distintos contextos sociales y culturales; además, posee
herramientas básicas para comunicarse en Inglés”.
Finalmente
concluimos que existe una simbiosis básica entre el trabajo por proyectos y la
planeación de los mismos. Esto responde a la última pregunta: “¿Es necesaria la
planeación?” Simplemente la acción educadora no puede llevarse a cabo sin una
organización y metas claras que determinen los métodos y las estrategias a
seguir.
Luego
vino la elaboración del formato de planeación con el proyecto asignado. Esto,
al principio, representaba un reto de organización y secuenciación que todos
nosotros no supimos cómo superar en un principio. Tras todo el trabajo
anteriormente especificado, se presentó la elaboración de la planeación como
una prueba que reflejara el avance de nuestro aprendizaje.
Con
todo el marco teórico bien especificado y con la didáctica de la elaboración de
proyectos bien fundamentada, la elaboración del proyecto mediante un formato de
planeación resultó… fácil. El proceso de aprendizaje no acaba, y el
mejoramiento de los resultados es un constante motor para generar más y nuevos
aprendizajes significativos. (Véase Anexo 6: Formato de planeación).
Finalmente
llegamos a la evaluación. La evaluación, constante que determina y
retroalimenta el proceso de aprendizaje y de enseñanza, y genera una
perspectiva resolutiva en todos los integrantes del proceso evaluativo, es
fundamental en el trabajo por proyectos didácticos. En los proyectos podemos
distinguir dos métodos de evaluación: evaluación formativa y evaluación final.
La primera es constante y paso con paso genera cierta retroalimentación que permite
mejorar lo que tenga que ser mejorado. Además, considera distintos aspectos
tanto cualitativos como cuantitativos. La segunda es más “objetiva”, pero en el
trabajo por proyectos se centra en la evaluación y retroalimentación del
producto final, del producto tangible. Ambos métodos evaluadores deben ser
complementarios uno del otro, pues ambos, a la par, generan una constante
retroalimentación del proceso educativo. Es complicado evaluar elementos no
cuantitativos, como las actitudes o los sentimientos, sin embargo existen
herramientas y métodos para evaluar dichos elementos. Por ejemplo, están la
lista de cotejo, la escala de apreciación y también una rúbrica. Y es esta
última el elemento predilecto para nuestro proyecto pues puede establecer
parámetros para medir el desempeño en clase.
No hay comentarios:
Publicar un comentario